4 de abril de 2015

Camina o Revienta. Parte 1.


Es oficial, se me ha ido la pinza (jamás entenderé de dónde o con qué objetivo vino esa expresión). 


¡¡¡Me voy a hacer el Camino de Santiago!!! 

Esta es mi primera entrada con las expectativas y preparativos previos, habrá más a la vuelta. ¡Empezamos!


Mañana a las 7 de la mañana cogeré un autobús sin retorno hacia esta experiencia que voy a vivir por primera vez y que me tiene hecha un mar de incertidumbres.


A menos de 12 horas de la salida estoy muy rara y hay varias cosas que me rondan la cabeza:


La mochila.


La tengo preparada desde ayer, lista en una esquina de mi habitación y me va lanzando miradas intimidantes: "¿Segura que lo llevas todo?" He repasado la lista mil veces y aún así, tengo un algo que me dice que me olvidaré de algo.




Llevo la ropa, un kit anti-ampollas, bolsa de aseo, toalla, un saco de dormir, un poncho por si llueve, documentación... He tratado de ser lo más esencialista posible.


Recomiendan que no supere el 10% de tu peso, la mía pesa 5kg que es un poquito menos, así que creo que esto lo he hecho bien... 



Mi preparación física

Tengo que reconocerlo, me he hecho la remolona como he querido. Sí que hice un par de salidas a la montaña pero podría haberme preparado más.


Y no sirve que vaya a correr, que últimamente tampoco estoy yendo todo lo que me gustaría. Aquí hablamos de fortaleza del músculo para las partes montañosas y de resistencia, vamos a andar unas 4 horas diarias y es muy diferente a correr... veremos cómo se me da...



Hablemos de pies


Hace unos meses fui a comprarme el calzado adecuado para la ocasión para así estrenarlo y darle un poquito de forma, es recomendable para conservar el pie íntegro al terminar el camino.



Elegí unas Timberland, la verdad no tengo ni idea de marcas de montaña ni de productos. Las escogí primero porque era lo más cómodo que me probé, porque la suela era resistente pero con agarre y gore-tex (evita la humedad pero dejando respirar) y además es un modelo bastante híbrido, puedes llevártelo a caminar por campo a través o a tomar la cervecita de después en el pueblo de al lado. 

Como preparación para los pies tuve mi primera visita a un podólogo de verdad, ya os contaré la experiencia a la vuelta porque tengo que contaros varias cosas de este punto. Pero los cuidados básicos son: higiene, hidratación y calzado adecuado. Es importante coger media talla más en el calzado para que en las bajadas la uña no tropiece con la puntera, así evitaremos males mayores.


Puedo escuchar a las zapatillas decirme "Psst psst....¡¡NOVATA!!".


Emociones y espiritualidad


Estoy intentando mantener mi mente abierta pero mentiría como una bellaca si no dijera que tengo ciertas expectativas. No he oído ningún testimonio que diga que el camino le dejó indiferente y tengo que decir que espero descubrir algunos trocitos de mí por el camino o incluso hacer las paces con aspectos de mi persona con los que no me hablo... Veremos a ver...




Lo cierto es, que cuando vas a la montaña y tomas contacto con la naturaleza, las endorfinas hacen de las suyas y acabas pensando que puedes volar. 


Os dejo con un selfie de 180º que tomé en una de las salidas de preparación, es en la Creu del Cardenal en la Murta, cerca de Alzira. 


Nos vemos a la vuelta, deseadme suerte y disfrutad de vuestra semana santa ¿qué plan tenéis vosotros?


¡¡¡VAMOS!!! 




10 de febrero de 2015

10 cambios en mí


Ayer hizo 5 meses que decidí ponerme las zapatillas y empezar a correr. Un mes después abrí este blog y recientemente hemos alcanzado las 5.000 visitas, en sólo 4 meses. Es de locos. Lo que iba a ser un confesionario digital se ha convertido en una experiencia compartida. Gracias a todos.

En estos 5 meses, me he maravillado desde el primer día de todas las cosas que me han ido sucediendo, pequeños cambios (y no tan pequeños) que han transformado mi vida y mi forma de vivir.




1. Mi mente se ha disparado. Es increíble la cantidad de proyectos y de ideas que he inventado mientras corría. Algunos de ellos están ahora en cauce de llevarse a cabo. 

2. Mi frustración se ha ido. Creo que este fue mi primer y principal motivo para empezar a correr. La cantidad de problemas y frustraciones que he aliviado con 1 hora de running, si la gente lo supiera los psicólogos no tendrían trabajo.

3. Soy más positiva. De alguna forma, algo ha hecho click en mi cabeza y veo las cosas con más perspectiva. He dejado de preocuparme por los problemas y he empezado a buscar las soluciones y creo que esto es por los ratos que tengo para pensar mientras corro, estoy segura.

4. Mi corazón y mis pulmones ahora responden. Típica situación en edificio público. El ascensor está lleno y toca subir un par de pisos andando. Lo odiaba. Ya no, nunca más. Ahora voy voluntariamente por las escaleras, punto para  mí.

5. He perdido 5 kilos. No es ninguna novedad, correr adelgaza. 

6. Han cambiado mis hábitos alimenticios. Y no sólo porque me haya propuesto comer mejor, sino que mi cuerpo me pide otro tipo de alimentos, más comidas, menos cantidad y más ligeras. Las digestiones pesadas no casan bien con el entrenamiento. Aunque sigo pecando de vez en cuando, porque soy humana y porque yo lo valgo, faltaría más.


Sigo odiando la avena, eso no cambia.


7. Mi postura ha mejorado. Siempre he tenido tendencia a encorvarme y esto ha mejorado considerablemente, ya que si corres recta tienes más capacidad pulmonar.

8. Sonrío más. Benditas endorfinas y todos sus beneficios. Puedo notar cómo la semana que no corro estoy de peor humor y en cuanto retomo el ejercicio todo es energía positiva.

9. Persevero. El simple hecho de lograr pequeños objetivos fácilmente, hace que lo vaya trasladando a mi vida diaria y con ello voy superando otros retos personales. Superación personal gracias al running. 





10. Corred insensatos. No volveré a ver de la misma forma la peli del señor de los anillos. Nunca más. Y me encanta.




¡¡VAMOS!!


27 de enero de 2015

Correr a pelo.


Hoy, primer día de retomar propósitos y ser fiel a una misma y sus declaraciones de intenciones...me he plantado como una campeona en mi recorrido habitual y calentando me he repetido mis objetivos.

Quería volver a sentirme bien corriendo, sin pensar en tiempos, ni distancias, ni nada. 

Sólo correr. Ni series, ni fartlek, ni progresivas... Ni running.

Y parece que el universo me ha escuchado porque al tratar de iniciar mi app para correr no respondía. "La aplicación se ha cerrado"

Inmediatamente un respiro... no tenía ningunas ganas de ver lo mucho que he perdido estos días sin salir, no quería ver todo lo que tenía que avanzar de nuevo.

Lista nueva de reproducción y atardecer de película, en serio, de ciencia ficción cuando se acaba el mundo. Ese atardecer, hoy, para mí sola. Gracias a quien corresponda.

Y me he venido arriba, sin presión, sin pensar en tiempos ni distancias, hoy he disfrutado como una enana y me he reconciliado con mis ratitos de correr.

Hoy he recorrido mis casi 7km en el mismo tiempo que antes del parón.
Y estoy segura que ha sido porque no estaba pendiente ni de la app, ni del pulsómetro... sólo de disfrutar.

Hoy estoy contenta y relajada, como cuando sabes que has hecho un buen trabajo y por eso hoy mi post es corto y un poco cursi, porque no tengo más que decir... ni justificaciones, ni aprendizajes sobre cosas en realidad a veces sobran, ni reflexiones... 

Ha sido como el gran Chema Martínez dice siempre #NoPiensesCorre.


¿Y sabéis qué? Hoy tampoco hay fotos en la entrada, leamos sin necesidad de apoyo visual, es bueno para liberar la mente también. Además no tengo ganas de buscar fotos acordes al texto, para qué mentir.

En compensación os dejo la canción que ha hecho que me mueva como si no hubiera ayer (sé que se dice "como si no hubiera mañana" pero me gusta más así, es más radical).

Cuidadito que es para mayores ;) No apto para fans de Alex Ubago.

¿Vosotros corréis pendientes de los tiempos o salís a veces sin nada?

¡¡VAMOS!!

24 de enero de 2015

Anemia, resfriado y lesiones ficticias

Desde que volví de mi exilio navideño, al cual partí con mil motivaciones y planes para este 2015 ser la mejor versión de mí misma, se han ido sumando pequeñas piedrecitas en mi zapato que he dejado que me impidieran avanzar.


Vamos a ser honestos. 

Los 24 días que llevamos de 2015 están siendo alucinantes, están pasando mil cosas a mi alrededor que no vienen a cuento pero me emocionan y algunas os las iré contando porque tienen relación con mi nueva versión corredora y deportista.

Entonces ¿qué ha pasado? Que cuando han surgido esas piedrecitas en los zapatos, en vez de parar a ver qué era y seguir mi camino las he ido dejando porque tenía la cabeza en otro lado... y 20 días sin correr que se dice pronto.



Estas han sido mis piedrecitas:

- Resfriado. Tuve un buen resfriado y se me ocurrió que no era excusa para no ir a correr. Aunque estuve mareadilla los primeros días y sí que no fui. Cuando ya me encontraba un poco mejor no tuve otra idea que salir e intentar correr como siempre, incluso intentando mejorar un poco el ritmo. Creía que me moría. Y he dejado que ese sea mi último recuerdo de correr...

- Lesión de rodilla ficticia. Tuve una caída importante y caí sobre mi rodilla derecha. Tuve inflamación y molestias la primera semana pero volví a correr como si nada. Pasado el mes me noto un bulto duro como el hueso.

Aquí viene la parte en la que yo dejo que esto me sirva de excusa para no ir a correr.
Mi médica empieza a divagar sobre lo que podría ser, la enfermedad de Osgood-Schlatter fue una de sus impresiones... sin comentarios.

En este punto me asusté y dejé de correr.

Consultando con el fisio familiar, resulta que es inflamación y ya. Tiene tacto duro porque el tendón rotuliano es potente pero no tiene mayor importancia. Puedo correr y he estado haciendo el moñas.

- Anemia. Si os fijáis en algunas entradas antiguas, no es novedad para mí el quedarme a medio gas y marearme, incluso no rendir como yo quiero
Después de pensar que correr sencillamente no es lo mío y querer dejarme de excusas. En la misma visita mi médica pidió análisis de sangre y tengo anemia ferropénica. Esto se soluciona con una dieta adecuada y unas pastillitas, viva el drama.

Todo esto me ha llevado a dejar el correr en segundo plano. Ha sido un proceso de dejadez semi-consciente que no puedo prolongar más y por eso escribo este post. Llevaba muy buen ritmo, muy buenos propósitos y quiero retomarlo donde lo dejé.

Y quiero dejar escrito para mí misma y para quien le pueda servir, que no pasa nada por decaer un poco si luego eres capaz de reconocerlo y reconducirlo. No pasa nada. Nadie ha muerto.


Pero es importante rescatar una cosa, como me decía el fisio "no te imagines cosas". Me hizo gracia porque tiene razón, la capacidad que tenemos para elaborar teorías cuando sale un bulto en nuestro cuerpo es de libro, para elaborar excusas más de lo mismo. Estaría bien reutilizar esa capacidad para fines más productivos ¿verdad?

¡¡VAMOS!!

10 de enero de 2015

10 cosas que ignoraba de correr

Me encantan los prejuicios. No me malinterpretéis, los prejuicios y no el acto en sí de prejuzgar o tachar a otras personas. Me gustan porque a su manera representan sátira y representan al que prejuzga también. A veces se cumplen y acabas pensando que por algo es, otras son sólo pura ignorancia.

Cuando se basan en pura ignorancia, me gusta pararme a pensar en qué momento me pareció que ese prejuicio tenía lógica y por qué. Me resulta divertido ver lo absurdo de algunos argumentos en un momento concreto.

Bien, pues como en todo, yo tenía mis prejuicios sobre correr y ahora que ya llevo un poquito más, los voy descubriendo y me parecen divertidos. Quería compartirlos con vosotros.

1. Correr más de media hora es de "Pro" (profesional). Por algún motivo que desconozco pensaba que eso de salir a correr más de 30 minutos más de 2 días por semana es que estás en super forma y eres lo más.  

2. Con el chándal viejo de ir al campo vale. Y en cierto modo es verdad. Durante un tiempo no necesité más, pero si es verdad también que una vez pruebas la ropa específica ya no quieres volver a las camisetas viejunas de las fiestas del pueblo. Por no hablar del tema calzado, tipos de pisada y lesiones... aunque a veces nos pasamos de pijos. 

3. Tus pies no serán bonitos nunca más. No es que los pies sean una parte del cuerpo bonita precisamente, pero entre ampollas, cortes y roces por las uñas mal cortadas y que sufren todo los pobres... No serán bonitos nunca más. Nadie nunca te avisa de esto. 


Podría poner una foto de la búsqueda "post marathon feet" pero si tienes inocencia en este sentido prefiero que la conserves. 

4. Una parte de tu armario se anexiona. Había decidido que correr no iba ocupar más allá del tiempo que invirtiera en ello... y por algún motivo mi armario se ha dividido en dos y la parte más ordenada, cuidada y perfectamente colocada de mi armario es la de la ropa de correr. 

5. Correr es gratis. Había decidido no gastarme un duro en esto. Lo tenía clarísimo. Mis camisetas viejunas, mis zapatillas kalenji de 13€... vamos que nos vamos. Pues no. No sólo eso sino que además me sorprendo mirando artículos de correr en cualquier tienda a la que voy, si es de ropa la línea de deporte, si es de tecnología los relojitos gps... ¡qué despropósito!


6. Correr es fácil. Siempre he creído que correr es sólo poner un pie delante del otro sin que ambos coincidan en el suelo al mismo tiempo. Cuando empecé a leer un poco más del tema para ver cómo mejorar, me entró la risa tonta: fartlek, series, core, zonas de actividad, trail, barefoot y minimalistas...

7. Te vuelves un poco friki. Tienes esos ratos en los que tu cerebro empieza a liberar las endorfinas y otras hormonas que despiertan tu mente, tu creatividad y empiezas a generar un montón de ideas y teorías extrañas. Se te ocurren cosas que de otra forma ni rozarían tu mente. 

8. Cambias como persona. Hay muchos motivos para empezar a correr pero creo que nunca nadie supo cuántos cambios produce este ejercicio cuando se planteó empezar con ello. En mi caso me he vuelto más positiva, optimista y constante. 

9. Todo el mundo corre. O casi todo el mundo. Cuando decides contar que has empezado en este tema, sorprende la cantidad de gente que lo hace o que lleva haciéndolo mucho antes que tú. Sorprende también la cantidad de gente que estaba esperando una excusa para empezar y se animan por fín. Y yo pensando que era la única de mi entorno, casi la única que no.

10. Las lesiones son para todos. Por mi ingenuidad de serie, siempre he pensado que el que se lesiona es porque no estira bien, no calienta bien o simplemente no hace buenas posturas corriendo. Hasta que no me caí hace un mes ni se me había pasado por la cabeza la lesión por caída. Y lo que me gusta de este mundillo es que cuando alguien cae, todos responden, hay como una comunidad.



¿Cuál fue vuestra revelación al empezar a correr?

¡¡¡VAMOS!!!

3 de enero de 2015

Música, mi gasolina.

¡¡Feliz 2015!!

Había pensado en otra opción para mi primer post del año, pero no me gusta anunciar los propósitos hasta que no los cumplo, una pequeña superstición.

En lugar de los propósitos os voy a hablar de la música, un componente que hace que mi vida se mueva o se paralice cuando no la tengo. Es inquietante la influencia que ejerce sobre mí. 



En mi primer post, hace ya casi 3 mesecillos os contaba cómo aborrecí una canción que hasta la fecha me hacía bailar por el hecho de asociarla a un instante de esfuerzo importante en ese momento.

Ocurre que desde que empecé a correr mi relación con la música ha cambiado. 
Hasta la fecha me interesaba por canciones cuyas letras tuvieran un significado para mí, que me hicieran sentir identificada y pudiera cantar a grito pelado mientras conduzco (si, me encanta). 


Esto ha cambiado de forma definitiva. El primer día que salí con estas canciones a correr no tiraba, por ejemplo una de mis canciones favoritas para motivarme y no había forma de avanzar con ella (Alicia Keys - Superwoman). 

Me he dado cuenta que para correr las canciones que me funcionan son las que no tienen vinculación emocional para mí, aquellas que normalmente utilizo para inspirarme no sirven, hacen que me ponga a pensar en otras cosas y mi ritmo disminuye.

Así que he tenido que reinventarme. He recurrido a varios estilos musicales y al final lo que me funciona son las canciones con ritmos acelerados. Son canciones que normalmente no escucharía y ahí precisamente está la gracia, que creo que me estoy aficionando. Algunos ejemplos:


También algunas canciones que sí tenía en mi repertorio habitual:
Eminem - Toy soldiers (lo de Eminem me viene de la adolescencia, quería casarme con él y todo jaja)

Además tengo que ir cambiando y variando la lista porque cuando ya tengo muy oídas las canciones pierden efectividad para mí. No sé si os ha pasado. 

Yo siempre he funcionado con música para activarme por las mañanas, para motivarme, para estudiar, para llorar cuando estoy triste... es curioso cómo para correr ha marcado una diferencia, como no podía ser de otra forma, y me ha tocado indagar un poquito más y enriquecerme.



Escuchando las listas de reproducción de otros corredores famosos, por ejemplo la de Valentí Sanjuan no me sirven en absoluto, son canciones agradables pero es que me duermo escuchándolas.

¿Vosotros escucháis música corriendo?¿Qué canciones o estilo os funciona mejor?

¡¡VAMOS!!

28 de diciembre de 2014

Pañaleando Montaña con mi Padre


Aprovechando mi exilio en el pueblo en mitad de la montaña no podía dejar pasar la oportunidad de coger un poco de fondo en las piernas.



Así que ni navidades ni moñerías. La misma mañana de Navidad allí que nos fuimos mi padre y yo, a lo alto de la montaña a sentirnos exclusivos en nuestra aventura. Digo exclusivos porque en esos momentos piensas “vaya tela… a saber cuántos frikis y yo estamos haciendo esto un día como hoy”, pero te da satisfacción pensar que estás desafiando al sistema navideño marcado por la inactividad, la sobre-alimentación y el exceso de alcohol: OLE NOSOTROS.




Esta era la primera vez que a mí se me ocurría ir a correr por montaña, si bien es cierto que el fin de semana anterior habíamos hecho una pequeña salida pero en plan senderismo light.

Acostumbrada a correr casi al nivel del mar y en camino prácticamente llano, no sabía ni me imaginaba lo que tenía por delante. Habíamos pactado una ruta suavecita para empezar progresivamente con la montaña, mi padre sí está más acostumbrado que yo a hacer distintos deportes, yo por el contrario corro y corro poco.

Llegamos a la zona y lo primero que veo es una cuesta ascendente y la media sonrisa de mi padre. Sí, ya veo la ruta suavecita, pero no creas que me voy a rendir a la primera.

Empezamos muy bien, a 6min/km que para ser yo es bastante rápido.

Lo primero que noto es que en las cuestas noto el músculo de la pierna hacer más esfuerzo, el cuádriceps se caldea que da gusto.

10 minutos y una cuesta un poco más exigente, el ritmo que estaba llevando no era realista y casi voy andando. ¿Así que una ruta suavecita? Noto como una especie de cabreo empieza a invadirme y no sé si es porque me ha engañado un poco con la ruta o porque me veo muy verde.

Vamos a tomarlo como un reto, ya que estamos aquí apechugamos.

Seguimos. El terreno es bastante incómodo para el pie, las piedras y los desniveles me hacen tener que ir pendiente de dónde voy a dar el siguiente paso. Pero esto lo termino yo, ahora estoy picada.

Llegamos a una zona de bajada. ¿Ves que ruta más maja? A mí casi no me da para hablarle pero estoy enfadada, esto no era lo que yo había imaginado, no te insulto porque eres mi padre pero qué cabreo llevo.

Ahora toca subir de nuevo y ya queda menos para dar la vuelta, última cuesta de nuevo un poco exigente. Ya llegamos. Paramos un poco y noto como mi corazón y mi respiración no dan para más. Parece que estoy hiper-ventilando. ¿Tan verde estoy?

De eso nada, vamos a seguir y terminamos. La vuelta un poco más suave porque es casi todo bajada. Será psicológico o no sé, pero noto que ya no me cuesta correr, las piernas no las noto cansadas, sólo la respiración y las pulsaciones que menos mal que no traje pulsómetro porque creo que están por las nubes.

Empiezo a disfrutar y ya empiezo a sentirme bien, puedo notar las endorfinas por mis venas.

Última cuesta. En mi cabeza sé que no queda mucho así que en esta lo doy todo, quiero terminar épicamente. Apenas son 100m pero noto que si bien mis piernas resisten, mi respiración suena como la de un señor mayor fumador. 

No importa porque ya estoy arriba. Toca bajar y recuperar. Ya puedo ver el coche. Llegamos al final y celebramos.

OLE YO Y MI PRIMER INTENTO DE MONTAÑA.

5.36 km en 40minutos. Un desnivel de 178m a una altura de 1265m.

No entiendo mucho de números en montaña, realmente no sé si está bien o mal. Sé que he ido bastante lentita pero estoy contenta porque me ha costado hacerlo y ese es mi objetivo, esforzarme y superarme, a mí, no a Kilian Jornet.

  

 Este fue mi regalo de Navidad :)

¡¡VAMOS!!